En un lugar de su vasta obra, Italo Calvino, nacido
en Cuba donde su padre había emigrado, recordaba al joven
que miraba el mar desde la ribera de la Liguria, donde vivía.
Más allá del mar estaba Córcega, “una
nave cargada de montañas” a la que nunca nadie había
ido y nadie iría porque allí todos eran más
pobres. Esa bella descripción retrata admirablemente bien
lo que impulsó a tantos millones de italianos a dirigirse
a América. Como se decía por entonces: el “deseo
de mejorar fortuna”. Luego los historiadores buscaron complicar
esa sencilla explicación hablando en términos más
complejos del conjunto de factores que atraían o expulsaban
a las personas de su lugar de origen. Ciertamente, la experiencia
de millones de personas tenía aquel y otros puntos en común.
Empero, más allá de ello, que une a tantas historias
de vida diferentes, cada una tiene algo de irreductible. Cada una
es singular, resultado de una multiplicidad de condicionamientos,
de azares, de itinerarios que se encuentran o desencuentran. ¿Por
qué alguien decide emigrar y otra persona de su mismo lugar,
en sus mismas condiciones, no lo hace? Nunca tendremos una explicación
suficiente para todo. El propósito de www.italianos.it
es transmitir en breves retratos algunos de esos fragmentos
de vida. +
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