Los
primeros que ingresan en la política local son refugiados políticos.
Llegan de los motines del Piamonte en 1821 como Carlo Pellegrini,
fundador de la escuela pictórica argentina, el profesor Octtaviano
Mossotti o el médico Pietro Carta Molino. Son militantes e intelectuales
comprometidos con la causa republicana, inspirada más tarde por Giuseppe
Mazzini, y Giuseppe Garibaldi. José Rondizzioni nació en Parma y con
diecinueve años ingresó a la guardia imperial de Francia. Por 1816
participa con San Martín en Chile, en una de las luchas por la independencia
de la colonia española. Algunos mazzinianos que emigran a la Argentina
fueron expulsados con la llegada de Juan Manuel de Rosas al poder
y se instalaron en Uruguay. Emanuelle Solari, primo de Mazzini, desembarca
en Perú en 1845 y por esas épocas, también lo visitó Garibaldi que
adquiere la ciudadanía peruana. En la segunda mitad del siglo XIX,
las ideas mazzinianas y garibaldinas seguirán repercutiendo en las
luchas políticas, como el caso de los socialistas y anarquistas en
el barrio de la Boca. Luchas de obreros, artesanos, pequeños comerciantes
para reclamar derechos de los trabajadores, justicia, autonomía y
libertad. Socialistas y anarquistas que le ponen el cuerpo a las huelgas
en las calles, debates ardientes en las galerías de los conventillos,
incendiando edificios o desde sus propios diarios. Obreros chilenos
que actúan en la Liga de tipógrafos. Entre 1923 y 1927, los Fasci
italiani all’estero difunden sus ideas para debilitar la acciones
de los antifascistas en América latina. Pero en países como Argentina,
el antifascismo militante fue muy importante mientras que en Brasil
se impusieron medidas restrictivas a escuelas extranjeras una que
difundieron ideologías fascistas y nazis.
|