Son
los padres y los patrones. Protegen a los italianos al tiempo que,
en muchos casos, también los someten a duros pesares cotidianos. Son
el punto de referencia, la persona con la que “hay que hablar” para
conseguir un trabajo o enterrar a un familiar. Son el contacto de
las agencias de emigración, de las compañías navieras y de políticos
locales. Se destacan por sus ideas, por sus iniciativas, o por la
relación que han establecido al interior de la comunidad. Son los
“faros” de esa tormenta que había sido migrar, irse a América, los
personajes que hacen posible entrelazar los eslabones de las llamadas
cadenas migratorias. En Chile, los hermanos Ricci fundan la colonia
“Nueva Italia”, Luis Podestá su granja en Uruguay, Giovanni Battista
Mosso, en Mendoza, el primer matadero y su gran industria vitivinícola,
Enrico Dell’Acqua, el famoso príncipe mercante de Einaudi, su compañías
de exportaciones en Argentina, Brasil, Uruguay y Venezuela o el conte
Mattarazzo, el inolvidable “príncipe industrial de Brasil”. Federico
Costa, fundó una gran fábrica de alimentos en 1907, en Valaparaíso.
Luigi Andreoti, construyó obras portuarias y edificios como el Palacio
Buxareo, el Banco y el Hospital de Italia en Montevideo. El fue otro
de los pioneros italianos conocido por sus clases magistrales en la
Universidad de Montevideo. En la Argentina, el periodista republicano
Basilio Cittadini, fundó La Patria Italiana, luego La Patria degli
Italiani, mito del periodismo italiano en la Argentina.
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